(Novela) UNA HISTORIA VERDADERA
(Novela) UNA HISTORIA VERDADERA
 
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(Novela) UNA HISTORIA VERDADERA
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UNA HISTORIA VERDADERA
AMANECER.
El día que supe de Sandra, la vida me cambió completamente. Yo venía de una desilusión desgarradora, y me quería dar un largo tiempo para poder reflexionar acerca de mi situación. Estaba terminando “Confesiones de Invierno”, y la melancolía era tajante.
Un día mi hermano (Ever Adonay) me dijo que una de sus compañeras quería conocerme, ya que él le había dicho que yo escribía poesía. Recuerdo ese mediodía cuando él me contó, nos fuimos al patio y me dijo todo. Acepto que al principio no quería involucrarme en ilusiones que al final podían hacerme sentir mal. Pero luego, tome en serio la situación y le pedí el teléfono.
Le llame y le dije que era el hermano de Ever, ella no creía pero fue así como comenzamos a hacer amistad. Creo que eso fue a principios de Diciembre. Comenzamos a hablar por teléfono más seguido, no podía conocerla personalmente, porque el destino ya nos tenía algo preparado. Ella me contó su historia y yo parte de la mía, no quería, al principio atormentarla con tanta historieta, porque sentía que la luz del amor estaba naciendo otra vez en mi vida.
En esos días yo le dedicaba poemas, se los decía por teléfono, y creo que su amor por mí estaba naciendo, y eso me hacía muy feliz, porque luego, quien llamaba por teléfono era ella. Mientras tanto en mi vida estaban cambiando las cosas, estaba ya implantado un amor, un nuevo amor que traía esperanza cuando mi vida no tenía ninguna posibilidad de creer. Y pienso que ya me estaba enamorando de alguien que no conocía, pero con su voz sentía que le tocaba los labios, porque podía sentirla sin tenerla, sin verla. Sentía que ella estaba a mi lado.
Esas conversaciones así fueron, contándonos nuestras vidas, experiencias y desilusiones, y sobre todo tratando de esperar el día que nos viésemos para dar el paso siguiente.
Comenzaba a darle forma a un nuevo poemario dedicado a ella, pero este poemario iba ser diferente, iba ser el primer poemario romántico al 100%, porque creo que se lo merecía, aunque no la conocía. Acepto que para entonces, quizá allá por el 15 de Diciembre del 2004, ya no había herida que hiciera sangrar mi alma, sólo estaba esa esperanza de poder ser feliz con ella.
Más de alguna vez hablamos sin querer, que nadie estaba interesado en nadie (o sea ni ella de mí, ni yo de ella), pero lo decíamos con un tono de: “por si no me gustas”. Pero también yo lo hacía porque quería ver hasta donde llegábamos así. Estaba seguro que la estaba conquistando.
Siempre hacía mis reflexiones de que si estaba haciendo alguna inmadurez, pero acepto que “Yo quería entregarle mi corazón”, porque ya la sentía parte de mí. Y esta vez le decía a Dios que iba a entregarle mi vida entera, que iba a cuidarla, pero que ella también hiciera lo mismo conmigo, porque de verdad quería darle la mayor felicidad que se puede dar.
También, en esas llamadas, le dedicaba canciones (que ella jamás había escuchado, pero que le gustaron), le preguntaba que cuándo podríamos vernos, y todavía no sabía, porque sus padres no la dejaban salir. Pasó el 24 de Diciembre; Ese día quería llamarla, pero no se pudo, le llamé el 25, y todo bien. Quedamos de vernos el lunes 27 de Diciembre, para reconocernos dijimos cómo íbamos a ir vestidos.

HECHIZO DE LUNA.
Lunes 27 de Diciembre de 2004, el lugar: Metrocentro, ahí por la 8ª Etapa, por el ascensor. Al principio no daba con ella, la busqué unos tres minutos quizá, y vi a una chica (preciosísima) de camisa amarilla (como habíamos quedado), llegué, le dije: -Tú eres Sandra ¿Verdad? – Indiscutiblemente: Era mi regalo de Santa Clauss.
Era ella, era la Chica más preciosa que había visto, mi mente giraba alrededor de todas las imaginaciones que tuve cuando hablábamos por teléfono. Yo sentía que ya era parte de mí, es que ya la había visto, ya había visto sus ojos, su boca, su cuerpo. Su cara ya la había visto anteriormente, inclusive pensaba que ya había estado con ella, aunque la diferencia de edad era obvia, pero ya había estado con ella, quizá en otro lugar, en otro mundo, no sé dónde, quizá en mis sueños. Yo ya estaba enamorado de ella, y que me perdonen los que piensen que así no se puede estar enamorado, sino que es otro sentir… yo digo: “Ya había estado con ella”.
No sé qué pensaba ella, pero veía ciertos nervios y sonrisas (cualquier cosa le daba risa), y eso era bello, porque estaba haciendo un acto que hacía que me enamorará y que la recordará.
Pero teníamos que ir a algún lado, le decía si íbamos a comer - decía que no. Que sí íbamos a otro lado, - tampoco. Entonces llegamos a mutuo acuerdo de ir al Cine. La verdad estaban dando una película de miedo que quería yo verla, pero no podíamos ver una película de terror en un momento así. Decidimos ver una película de Navidad que lastimosamente no recuerdo el nombre (creo “Una navidad de Locos”), es que no fue muy anunciada. Entramos temprano, la sala estaba sola, ¡Sólo nosotros! Es que todo estaba a nuestro favor, pero dejamos que todo pasara como Dios lo tenía planeado.
En el Cine, mientras estaba la película, yo quería abrazarla, besarla, preguntarle ¿Sí quería ser mi novia? Pero, me decía mi conciencia que era ella, quien me tenía que dar la pauta, pero se miraba que ella sentía lo mismo, porque acercaba su mano a la mía, Esa hora y quince minutos la sentí una eternidad, y la sentí así porque yo quería decirle que fuera mi novia, quería besarla., sentirla…
Al salir del cine comentamos la película, y justamente al llegar a un lugar increíble, porque estábamos sentados y hacía un frío desgarrador, más los nervios que sentía, ¿Cómo le decía que me había gustado? ¿Qué si quería ser mi novia? Pero tenía que preguntarle, porque sino iba a morirme de la angustia. Y así fue, el momento mayor esperado, ella me dio el Sí, y la esperanza que tenía desde hace casi un mes, se hizo realidad, ¡Qué rico sentí cuando la besé por primera vez! ¡Cómo a nadie he besado! ¡Cómo que si fuese mi primera novia! No sé, pero sentía miedo a enamorarme, porque enamorarse de ella era fácil.
Esa tarde la pasamos fenomenal, fuimos a tomarnos unos frescos, luego le compré una rosa (admito que era la primera vez que le compraba a alguien una rosa), y nos fuimos a sentar. Estaba siendo en verdad feliz. Lastimosamente nos teníamos que despedir porque ella no podía llegar muy tarde. (Al decir esto – en realidad estoy siendo muy sincero – pero sentí esa vez, como que si no me podía despedir de ella, quería estar más tiempo con ella. No sé si era porque necesitaba a alguien, pero necesitar a alguien es amar, y eso era lo que sentía, porque quería pasar más tiempo a su lado. Es que todo no lo podía dejar pasar). Quedamos de llamarnos para ver cuándo nos íbamos a ver de nuevo.
Fue hasta el 31 de diciembre que nos vimos. Sandra iba a dejar a Sensuntepeque (Cabañas) a su hermana, y me ofrecí a acompañarla, aprovechando así pasar un buen tiempo a su lado. Increíble – es todo lo que puedo decir – es que ese día, sin hacer el amor, me hizo tocar las nubes, me hizo caminar en las nubes. Cualquiera pensaría que me estaba ilusionando demasiado, pero era la verdad, y ante tal verdad no puedo mentir al decir, que la extrañaba, y la necesitaba de nuevo a mi lado. Ese día le di un cuadrito y una pulsera, quería que ella tuviera algo para que me recordase. La vi feliz.
El día primero le llamé temprano a la casa y no estaba. Me contestó el papá, me dijo que andaba viendo una película donde una amiga. En cierto modo me molestó – y quizá eso ya eran celos – porque yo quería hablar con ella. Ya en la tarde le volví a llamar y me dijo que andaba viendo una película (que habíamos quedado de ver con ella), y fue cuando me dijo que las cosas estaban mal, porque casi no nos íbamos a poder ver, que los papás la iban a tener al cuidado, y otras cosas más. Quizá yo entendí como que si me estaba diciendo que ya no podíamos andar, pero ella me dijo que no quería decir eso. Así que quedamos de ver cuándo nos íbamos a ver otra vez.
Y fue el día 3 de enero. Iba con una amiga a traer una camisa al colegio, por eso no pasamos el rato tan bien, porque yo quería estar con ella, sentirla mía. Y terminamos algo enojados, porque ya mostraba mi indiferencia. Pero ella también hizo algunas cosas que me molestaron.
El día 5 de enero fue a mi casa. Todo fue fenomenal (Tengo mi mente clavada en lo que pasé esa tarde; Recuerdo cada gesto, las ganas que teníamos de tocar el cielo; El amor lo sentí por primera vez puro porque di lo mejor que podía dar. Le entregue todo mi amor, pinte lo negro de color...sentí tan profunda su timidez. Ese día brilló la luz del amor, desde un principio así lo había querido Dios. Me hizo despegar del suelo, yo le hice tocar el cielo... volamos juntos a lo infinito, yo sentí su corazón, me llene de tanta pasión...por ella estoy viviendo. Ella es todo para mí, la musa de todas las musas, la mujer que amé por primera vez... la persona que le entregué todo mi ser. Su perfume esta impregnado en mi piel, y su rocío en mis labios; Si le dijera más que la verdad sólo le diría que de ella me estoy enamorando. Es que suena la canción de amor que yo le canté alguna vez; en mi vida ha sido la mejor, porque eternamente la he de querer).

TIEMPO DE AMOR.
Así pasó el primer mes, la veía casi sólo los sábados, nos comunicábamos a veces por teléfono y otras, muchas más por cartas, donde el que nos hacía el favor era mi hermano. Al llegar febrero, se acercaba el 14 y quería impresionarla, dándole un regalo que a ella le gustara para siempre. Por eso creo que fue fenomenal ese día, porque ella estaba sintiendo que en verdad la querían y la cuidaban. Ella también me dio un regalo precioso – inolvidable -. Creo que para entonces es que ya pensábamos en hacer familia (cualquiera diría: “muy rápido”), pero en realidad lo estaba viviendo. Ese día hablamos temas muy fuertes, ese día le conté toda mi historia, ese día me enamoré más de ella porque supo escuchar con madurez y a la vez entender.
Para esos días era lo de: “cuida mi corazón”, “lo estás cuidando bien”. Es que los días estaban pasando y todo estaba a nuestro favor. En realidad la sentía mía, porque era un noviazgo que no había tenido jamás, un noviazgo tan de entrega, de sentir el amar de la otra persona, de sentir sobre todo la ilusión.
Casi todo el tiempo pasábamos juntos, ella me iba a buscar al trabajo, luego casi todas las tardes llegaba a estarse conmigo, y su compañía me hacía bien. Comprendo que entonces estábamos cuidando nuestro amor, porque el tiempo era nuestro, a tal punto que sus padres comenzaron a sospechar e investigar.
Para ese entonces, había comprado el último cd de Fito Páez, es una recopilación en concierto (muy buena de verdad). Ahí hay una canción que se llama: “Las cosas tienen movimiento”. Entonces, inspirado en esa canción (que ya se la había dedicado, y que ella sabía que me gustaba) fue que escribí el poema: “Siempre estaré en ti”.
Hablar del poema es hablar de la vida, los días, el amor, el destino y también del futuro. Pero para ese entonces, estábamos viviendo el amor al 100%, quizá este poema sólo era un recordatorio, alguna inspiración de amor.
El poema: “Que…”, lo escribí mientras estaba trabajando, y ella estaba a mi lado. Este poema es una inspiración muy bonita, fue escrito para que ella se sintiera bien, para que entendiera que yo estaba a su lado, como siempre. La palabra “Que” siempre va acompañada de algo, y era como decirte: “que te extraño, que te quiero, que siempre pienso en ti, etc.”
Toda la vida me había pasado buscando a alguien que en verdad entendiera mi corazón, yo sé que en sus manos esta bien seguro. El amor que estabamos viviendo para entonces era puro, sensual, entregadoy sobre todo sin esperar nada a cambio, solamente sincieridad.

PARA DECIRTE QUE YO TE AMO.
El día 16 de mayo fui a pedir permiso a sus padres. Ellos querían conocerme, ya que querían que hiciéramos las cosas de la mejor manera, y no a escondidas porque así dábamos de qué hablar. Ella hablo con el papá y llegaron al acuerdo que yo fuera. Admito que me dio miedo, pero a la vez quería hacer las cosas bien, que no nos equivocáramos al hacer las cosas a escondidas, yo quería mostrarle que en verdad la amaba y que era capaz de ir al infinito para estar bien con ella.
Ese lunes sentí que pasó más rápido que de costumbre, al caer la tarde, Sandra fue a traerme al trabajo (porque yo no conocía su casa), y bromeaba diciendo que me estaba arrepintiendo, pero ya la decisión estaba tomada. Y fue así como por primera vez en mi historia (y sé que será la única), fui a pedir permiso para tener un noviazgo. Bendito Dios que el papá me salió de la mejor manera, fue un acto que tuvo fabuloso, a tal punto que hasta cené en su casa. No niego que con la mamá sentí cierto desprecio pero son cosas que no se toman tan en cuenta, porque como le decía a Sandra: “lo importante es lo que tú pienses de mí, lo demás me sale sobrando”. Al llegar a casa esa noche, recuerdo que me fui a sentar al lugar de siempre, me fumé un cigarrillo y comencé a meditar. Sabía que estaba haciendo las cosas bien.
Las cosas eran ya muy distintas, pasaba más tiempo con ella, iba a su casa a dejarla, me quedaba hasta bien noche. Y todo en realidad estaba a nuestro favor, me hacía sentir bien. Cuando hacíamos el amor, lo hacíamos sin temor a nada, su entrega era infinita, sentía su cosmos por toda mi piel y en ya queríamos estar juntos, no separarnos ni un segundo porque las noches queríamos hacerlas nuestra, aunque ella sabía que mi mente estaba a su lado, es más ella tenía mi corazón y yo el suyo.
Había encontrado en mis escritos otro tipo de filosofía, un poco más detallista y tratando de explicar con palabras rebuscabas, no tan comunes. Por eso el poema “Y no es porque te ame”, es una inspiración basada en palabras rebuscadas. Es como decirle que amar no tiene límites, que uno va conociendo muchas etapas, que puede tocar el cielo con simplemente escuchar unas palabras. Todo lo que estaba deseando era simplemente pasar mis días con ella, compartiendo momentos de felicidad, enseñándole el mundo, este mundo que también hace sufrir, pero que también da oportunidades.
Estábamos en el misterio de que si podía estar embarazada y a veces pensábamos que así estaba, lo celebrábamos y no nos importaba como íbamos a hacer. Pero cuando salía que no, de verdad que nos sentíamos muy mal. El poema “Sólo quiero decirte” fue escrito un día después que pasamos una tarde divina. Ese día hicimos el amor, de verdad que para nosotros hacer el amor es un arte. Porque se trata de dar placer mutuo. Es que su entrega es fascinante, todavía siento en mis manos sus muslos, su cadera… sus pechos. Es como un anexo eso de “Solo quiero decirte…” todo es para bien aprender.
Y la amo a morir en verdad. Sin ella no soy nada, mi vida no tiene ningún sentido. El poema “Te amo a Morir” se resume en una estrofa del mismo: “Este poema me esta saliendo del alma, porque te amo con toda mi razón; Tú sabes lo lindo que es cuando se ama porque en mí siento tu corazón”. En realidad Mi Pelusita siempre me acompaña a todos lados, también a mi me gusta salir con ella. Es mi obra de amor, ella es mi gran amor. El amor ya lo sentíamos más extenso, pues el mundo no tenía por qué decirnos nada, iba a su casa casi todos los días. La gente ya sospechaba el final que íbamos a tener: Estar juntos para siempre.
Al cumplir siete meses quería escribirle un poema de acuerdo al día, pero quería escribirle algo más filosófico, algo que fuera más detallista, por eso “Como un mes más, como un segundo más” fue inspirado en una breve retrospectiva de nuestra relación, el presente también tuvo que ver para aquel entonces, Como un día más, como un mes más quiero decirle que la amo a morir… Como un minuto más, como un segundo más quiero siempre con ella vivir. De verdad que es uno de los pocos poemas que hago pensando bien el tema y sobre todo el contenido, porque a parte de todo, me deje llevar por lo que estábamos sintiendo. Porque alrededor nuestro solo existíamos ella y yo.

LA VIDA.
Después de varias veces pensar que podía estar embarazada, fue hasta en Agosto que la prueba dio: “positivo”. Lo primero que pensé fue “Dios guíanos por buen camino”. No niego que tenía un gran temor, porque inclusive el papá anteriormente nos había dicho que nos cuidáramos, nos aconsejo también la mamá. Pero en realidad era algo que deseábamos, porque nos sentíamos ya familia, y yo la sentía mi esposa. Ese día sabía que habíamos quedado enmarcados para siempre, y sabía también que no la tenía que defraudar.
Entonces escribí “Un significado puede ser”. Dando a entender el significado que tenía eso. Y era precisamente el resultado de nuestro amor, de nuestra locura por querer estar juntos, de tocar la cima sin sentir miedo, de querer estar juntos eternamente. Y lo hice detallando el significado de un beso, que es el clímax de hacer el amor, sentir sus labios, ese éxtasis que siento cuando estoy entrando en ella, esa hora de entender que siempre voy a estar a su lado, porque ya teníamos un futuro, porque ella ya estábamos esperando un bebé.
Sin saber a ciencia cierta el sexo del bebé, yo sabía que iba ser una niña. Porque eso es lo que había deseado desde que la conocí. Porque se iba a parecer a ella, su cara, su pelo, su modo, su voz. Yo quería ver en la bebé el amor trasformado en ser humano. Por eso ya en octubre, ya teníamos hasta pensado el nombre (cada quien había decidido un nombre), así le puse al siguiente poema que escribí “Daniela Giselle”. Este poema quedará marcado para toda mi eternidad, porque yo se lo dicte, y Sandra lo escribió.
Todo fue fenomenal, las cosas que compramos, la casa, su ropa de maternidad, lo que hacía falta era ya vivir juntos, pero teníamos que decirles a sus papás, y eso si iba ser terrible.
Pero mientras eso pasaba, le daba esperanzas para que no se sintiera mal, pasaba más tiempo con ella, le hablaba a la bebé, y para que se imaginara nuestro seguir, fue que le escribí “En mi lugar”. Porque ella tenía que saber que siempre iba a estar a su lado, viendo crecer a nuestra bebé, porque “En mi lugar amor siempre tendrás… Eres mi razón de vivir, de vivir”.
Un tercer poema seguido fue “Siempre contigo”. Quizá un poco de lo mismo, al explicarlo creo que el nombre lo dice todo, pero yo no quería que piense que iba a dejarla (porque siempre discutíamos por cositas que no pasaban a más). Ella sabe que a su lado siempre estaré, ella me hace feliz y con ella quiero vivir, esperando que no me haga nunca sufrir. Es un momento diferente, es aprender a sentir los días del amar, el dolor esta muerto, todo queda atrás, mi corazón esta junto al suyo, porque el mundo es nuestro. Este poema fue el pacto que hice con ella diciéndole: “Siempre contigo y tú siempre conmigo”. Esos días estaba sintiéndolos en el fondo de mi corazón. Todo tenía un significado, cada día, cada minuto, cada amanecer. No vivíamos juntos, pero ese día estaba por llegar.
Teníamos que decirles a sus papás, pues ella ya tenía dos meses de embarazo, y de todos modos alguna vez íbamos a decirles. No queríamos que por otra gente fueran a darse cuenta, pero ellos ya estaban sospechando. Así que un domingo fue que me enfrente a sus padres y les dimos “la gran noticia”. El papá me salió tranquilo, resignado quizá, pero sabiendo que al menos Sandra iba a estar conmigo, que no iba a abandonarla. La mamá sí se salió molesta, todavía siento en mi garganta sus lágrimas. Pero he prometido no defraudarla jamás. ¡Sus hermanos! Eso es lo de menos.
Mi familia no puedo decir a ciencia cierta como lo tomo. Quizá al principio les parecía una broma. Pero poco a poco fueron viendo las cosas, entendieron que todo iba en serio. Al final, todo bien con ellos. Me la aceptaron y eso fue lo que me gusto. Así, toda la familia iba estar unida… eso es lo que andaba buscando.
Entonces, tenía que escribir un gran poema, letras que quedarán impresa para la eternidad. “…Sentirte mía” es el nombre de este poemario y de este poema. Ya era mía definitivamente, habíamos unido nuestro amor y de eso salió el resultado = nuestra bebé. El mundo estaba girando a nuestro alrededor y para nosotros.
Cuando ya estabamos instalados en la casa, todo era un sueño hecho realidad. Se veía en ella una felicidad desgarradora, porque paso de ser niña, a ser la mujer que me iba a estar esperando por las noches. Los primeros días fueron de película, pasabamos el tiempo compartiendo nuestros mejores minutos. Ella estaba terminando sus estudios, yo la acompañaba a dejarla, luego me iba al trabajo, y ella llegaba por la tarde... y al anochecer nos ibamos a la casa. Sé que esos momentos ella los recordará como yo.
Así pasaron los días, y “Me siento bien” es un poema que reflejaba mis sentimientos, trato de escribirle sobre la imaginación que tengo sobre nuestra bebé ¿Cómo será? Hay veces que no duermo pensando en eso, imaginando que la bebé esta en sus brazos.
En esos días queríamos casarnos, pero también queríamos estar preparados para el fin de año, para no pasarlo mal. Y muy sabios los ultimos versos del poema: “Aprendamos a luchar en las tempestades, Aprendamos a vivir de nuestro amor, Y aunque a veces sintamos un poco de dolor sabes que alrededor están nuestras verdades.
Hubo una pequeña discución para la vispera de navidad. Ella quería que la pasaramos donde sus padres, yo no quería porque quería pasarlo donde mi primo Ernesto. Y el fin de año – indiscutiblemente – la ibamos a pasar donde mis padrinos. Entonces comenzamos a hablar que esto y lo otro. Pero al final, todo quedo bien. Cuando ya nos ibamos a domir, escribí un poema que me llena mucho de ilusión, siento que me da esperanza, vida, y también preparación para lo que viene. “Vispera de Navidad 2005” le incluí Meditación porque así es, es la secuencia que aparecen en otros libros. Aquí, de nuevo, trato de explicar porque ya no escribo tanto. Y es precisamente porque lo estoy viviendo, lo estoy diciendo a la persona que amo, no como antes, que me quedaba con todo en mi sentir y mi corazón. Esta vez, he entregado el corazón, y mi mejor poesía es ella, es Sandra Carolina, la persona que amo, a quien le debo mi verdadera inspiración. Bien dije alguna vez: “la inspiración no surge del corazón, sino del alma”.
Paso el año 2005 (El mejor de mis años), el año comenzo fuerte, con la esperanza de que muy pronto iba a nacer nuestra hija. Los primeros tres meses fueron de preocupación, pues Sandra (como es normal) habían veces que se sentía mal, preocupada y a la vez con miedo por el nacimiento de nuestra hija. Yo trataba de alentarla diciéndole que todo iba a salir bien. Un día de marzo escribí “Te doy mi esperanza”. Ella no tenía que clavarse pensando en ese día, tenía que tener la ilusión de ver pronto a nuestra hija, esa luz bella que unificara nuestro amor. Confiaba en Dios, que él tenía sus planes, que el sabe lo que hace. Porque nuestras intenciones eran buenas, y todo lo teníamos preparado para bien. También sabía que si algo malo pasaba, teníamos que ver cómo salíamos adelante, aunque sé que no es lo mismo como estar en esa situación.
En un acto así, dan ganas hasta de llorar, porque es el amor puro el que nacera, es la mayor grandesa de Dios... su obra maestra - ; por eso quería dejarle bien claro, que el miedo a veces se llama por sí solo, pero que cuando hay Dios por medio de todo, “todo lo cree y todo lo soporta”.
“Parte y todo” es de lo mejor de este libro. Es la esperanza, es la luz, es del saber que muy pronto seremos padres, y que gracias a Dios todo saldrá bien. Es decirle que estoy con ella pase lo que pase, y que será bueno lo que pasara.
“Sé que los días son temibles, pero es normal, viene el nacimiento de nuestra hija, y no te dañara; Sé que Dios está con nosotros y nos iluminará, te prometo que a tu lado siempre voy a estar”.

TORRENTE DE SANGRE
Estabamos preparados para el nacimiento de nuestra hija, como quizá nadie lo había hecho, todo parecía estar de lado nuestro, pero poco a poco se vio una luz negra que estaba empeñando nuestra esperanza. Esa misma luz nos confundía y quería – no sé – apartarnos de nuestro gran sueño. El nacimiento de Daniela se atrasó cinco días (por negligencia del Hospital), todo estaba para salir mal. Explicaré con decir como fue que lo viví:
El día 22 de abril (en la madrugada), dejé a Sandra en el Hospital porque ya iba a dar a luz, mejor dicho, porque le iban a hacer una cirugía para sacar a la bebé, según ellos esto es normal. Cuando me fui a despedir de Sandra sentí como que si algo mío quedaba ahí, a parte que yo veía en su mirada un cierto miedo, odio, y sobre todo arrepentimiento. Yo creía que todo eso era para mí, porque en cierto modo, por mi culpa estabamos pasando esa situación. Pero mi fe era tan grande, y le decía que todo iba a salir bien. Ese mismo día fui a trabajar por la mañana (obvio que no tenía noticias de ella), las visitas eran a las once de la mañana, así que a esa hora me dirigí para ver qué pasaba con respecto a ellas. En el camino me imaginaba su carita, sus manitas, su cuerpecito, inclusive en tenerlas ya en mi casa. Pensaba ver a Sandra algo anestesiada, no sé , cosas así. Pero también sentía miedo, ese miedo que deja los Hospitales donde no hay cierta seguridad. Pude darme cuenta que en las tarjetas decían donde estaban ubicadas, si mal no recuerdo, unas iban a Normal, otras Cirugía... y otras UCIN. La tarjeta de Sandra decía Cirugía, sentí cierto alivio, porque al menos ellas estaban ahí, no me habían dicho nada mas. Cuando entre fui a buscar donde estaba Sandra (pensaba encontrarlas juntas). Vi un ambiente algo aterrador pero tranquilo. Al entrar al cuarto vi que Sandra estaba dormida y no estaba la niña. (mi mente daba miles de vueltas). Entonces Sandra se despertó, y le pregunté por la bebé, me dijo que estaba en Recién Nacidos, que todo había salido bien. En unos momentos sali a verla (quería verla, quería abrazarla), al llegar no estaba, me dijieron que estaba en Cuidados Intermedios, fui a buscar y tampoco, una enfermera me dijo que era la niña que se estaba muriendo, que la trasladaron a cuidados intensivos. Yo no lo creía, pero a la vez sentía cierta calma, porque no pensaba que fuera para tanto. Pero al entrar a la sala, el Doctor me dijo que ya me iba a dar información. Entre vi a una niña tan hermosa, grande, pero tenía miles de tubos en su cuerpecito, tenía varios aparatos... y varios doctores estaban a su alrededor. El diagnostico era “reservado”. Si se salvava “un milagro”. - Y yo que no creía en milagros. Comenzó la pesadilla. Sentí un torrente de sangre que caía sobre mí. Sentí que el infierno me reclamaba y se burlaba, que el mismo diablo me daba palmadas en la espalda como de consuelo. Todo mi tiempo se paro en ese momento, todas mis ilusiones, todo mi sentir. Ese día me robaron más de la mitad de alma, estaba destrozado. Y lo más triste de todo ¡¿Cómo le decía eso a Sandra?! No tenía huevos de hacerlo. Todo esto pasaba mientras el doctor me estaba diciendo el estado de la bebé, lo que teníamos que hacer y muchas cosas que no me quiero acordar. Sali casi corriendo de la sala, fui a buscar una capilla que esta dentro del Hospital. La gente me miraba, quizá se me notaba lo echo mierda que estaba. Llegué y me senté, le comencé a preguntar a Dios ¿Por qué a ella? ¿Por qué me das ahora esta lección? ¿Porque no me pones todos esos tuvos a mí? ¿Por qué no soy yo el que estoy ahí? Mis lagrimas Dios las estaba mirando, sentía como que si me iba a desmayar, no sé, sentía como que si mundo estaba por expirar. Estuve ahí como quince minutos. Salí y les comencé a avisar a todos, recuerdo que casi ni podía hablar, quería desahogar todo para poder ir a decirle a Sandra calmadamente. Pero era muy dificil. En el camino se me querían salir las lagrimas. No lo podía creer. Al llegar comencé a contarle, se me salían las lagrimas, ella me consolaba, me decía que se va a poner bien, pero no la había visto. No sabía en realidad su estado. Mi mundo no tenía sentido. Lo peor era que iba a volver sólo a la casa, y miraría todas las cosas de la niña, la ropita. Y también me sentía mal por Sandra, porque pensaba que yo por lo menos podía distraerme un poco, pero ella que estaba encerrada en aquella habitación, sin poder saber en realidad el estado de la niña. Es que yo ya sentía el momento en que me decían que algo malo había ocurrido. Los animos que me dieron mi familia y amigos fue lo que me dio ganas y esperanza de creer que se iba a salvar. Una amiga me dijo: “No digas ojalá que se salve. Dí, se va a salvar”. Creo que ahí estuvo la clave para poder calmarme. Eso paso el domingo.
No deje ni un día de irlas a ver, a Sandra me la dieron al tercer día. Mi hija estaba peleando con la muerte, y todavía no había un vencedor. Los doctores, para entonces, me decían que el estado era igual, que así como podía salir del peligro en una semana, así podía tardarse seis meses, inclusive años. Era en realidad para enloquecer. Entonces fue que mi hija estaba ganando la batalla, le dejaron unos examenes del cerebro y corazón... todo estaba bien (gracias a Dios), y eso ya era preludio de su recuperación. Comenzaron a darme más esperanzas de su recuperaciòn. Me preguntaron las enfermeras sobre cómo ibamos a hacer cuando ya estuviera en casa (eso era presagio de algo bueno). Aunque la bebé seguía con todos esos aparatos. Mi fe estaba puesta en “la Novena al Divino Niño Jesús”.

¡SI HAY DIOS!
El día que vi que a mi hija le habían quitado algunos tubos sentí una felicidad tremenda, quería contarle rapidamente a Sandra, quería darle esa buena noticia. Los doctores me decían que todavía no era para ponernos contentos, pero yo sabía que todo iba a salir bien. Sentía en mi alma que las cosas estaban saliendo bien.
El ultimo día que terminé de rezar la novena, sentía un aliento tremendo, sentía que el milagro estaba por cumplirse, esa noche sentí como que si Dios me cobijo y me dijo que su obra iba a verla. Llegué a ver a mi hija, y derepente vi que de nuevo estaba llena de tubos y me quede pensando “¿Qué esta pasando?”. Pero reaccioné y vi que era otro bebé el que estaba ahí. Le pregunté a los doctores con respecto a mi bebé, y me dijeron que estaba en “Cuidados Intermedios”. ¡Qué Bendición! Llegué y vi que estaba sin ninguna de esas cosas que quizá la estaban atormentando. El doctor me dijo que todo estaba saliendo bien, que muy pronto la ibamos a tener en nuestros brazos. Al contarle a Sandra se puso bien feliz, porque para tener a nuestra bebé bastaban unos días. Un día de esos hasta le di pacha a la niña.
Y así fue, le dieron de alta a la niña, ese día la sentamos y le pusimos como habíamos pensando: Daniela Giselle. Por primera vez Sandra la había tenido en sus brazos, por primera vez la había cambiado... por primera vez la tuve yo en mis brazos. Los milagros existen, y mi milagro nos estaba haciendo muy feliz. Esos primeros días fueron de gloria. Ellas estaban donde mis tíos, porque como tenían que verla, yo llegaba un día sí otro no, porque tenía que ir a ver también la casa. Recuerdo esos días como que si fueran ayer.

TE AMO Y TE EXTRAÑO…
Siento alrededor de mí tu sentir, te he extrañado tanto que no siento vivir; Estos días los he sentido tan largos, llegar a la casa y saber que ustedes no estan ahí, siento mi ser enredarse en estragos. Pero te amo, te siento y te extraño…
En las noches que no te veo cuento las horas para de nuevo verte venir, para tener ya en la casa a Giselle. Siento tocarte en el vacío que no estás , y ahí es cuando me pierdo porque quiero tenerlas a mi lado, sentirlas mías otra vez, porque estoy enamorado, siempre he estado de ti enamorado, y te extraño…
Casi siempre me cuesta tanto escribir, quisiera decirte tantas cosas bellas, que mi mundo se detiene cuando tengo que ir al lugar donde has estado estos días, donde mis tíos, y ya en las noches he tenido pesadillas, pensando en aquellos días.
Pero estoy orgulloso de tenerte como mi mujer, porque he visto en ti a la compañera que siempre he estado buscando, a la madre que quiero para mis hijos; Porque a la nena le has dedicado todo tu querer y eso para mí ha sido demasiado y perdóname a veces por haberte enojado. Sandra, de verás, desde lo más profundo de mi ser, quiero decirte que te amo, quiero decirte que te necesito, quiero decirte princesa mía que si no estás yo no existo.
Hoy estamos cumpliendo dos años (27-12-2006). Y quiero decirte mi amor, que siempre te he amado, siempre te he sido fiel, siempre he estado a tu lado y tu lo sabes. En este recorrido, he querido decirte que yo sí lo he vivido, que recuerdo todas las cosas que hemos vivido, desde aquella primera vez que te llame por teléfono.
Quiero decirte que vivir contigo ha sido lo mejor para mí, esta experiencia quiero que sea eterna. Tú sabes que nuestra hija es la felicidad de ambos, sabes que es parte de nuestra fidelidad, de nuestro amor. He querido decirte que te extraño, que te amo, que siempre quiero estar con ustedes.
Cada vez que leas esto, recuerda que el amor esta creciendo entre nosotros, porque lo que hemos vivido, solo pasa una vez en la eternidad. Un beso grande para ustedes. Las amo, y no se olviden que siempre estaré con ustedes.
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NOTA: Esto pertenece al poemario SENTIRTE MÍA.