(Novela) CRONICA DEL FINAL DE UNA NOVELA. (Lo que fue, lo que es... lo que ya no será)
(Novela) CRONICA DEL FINAL DE UNA NOVELA. (Lo que fue, lo que es... lo que ya no será)
 
PEQUEÑA POESÍA ENCONTRADA
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(2001) (Poemario) LO MEJOR 1998-2001
(2001) (Poemario) PEQUEÑA POESÍA ENCONTRADA
(2003) (Poemario) JUSTO Y NECESARIO
(2004) (Poemario) CONFESIONES DE INVIERNO
(2006) (Poemario) SENTIRTE MÍA
(2007) (Poemario) LOS PLACERES DE LA POBREZA
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CRÓNICA DEL FINAL DE UNA NOVELA
(Lo que fue, lo que es... lo que ya no será)
Después de haber cortado tantas veces, después de haber vuelto, de haber estado juntos, compartiendo unos hermosos momentos... teníamos que pasar una navidad de película. Yo te había prometido pasarla bien contigo, brindarte y demostrarte todo lo que podía sentir por ti, a pesar de todo el daño hecho, pero lo hecho estaba y teníamos que ver de frente a nuestra realidad, ya que el próximo año te ibas de la Colonia. Pasamos una Navidad inolvidable, pasamos juntos toda la noche, bailando en la casa de Calín; recuerdo que el beso de las 12 te lo di en tu casa, era la primera vez que te daba un beso en tu casa, fue algo inolvidable. Lastima que esos momentos sólo se viven una vez.
Blanca Karina estaba en Australia, había sido mi mejor amiga en todo el ’98, y no te niego que la quería mucho, ella supo ganarse mi confianza y mi apoyo en todo aspecto, pero no a mi amor...
Las cosas entre nosotros parecían de buena forma, pero no te niego que yo aún te guardaba rencor, porque me destrozaste toda la confianza que yo guardaba en ti. Por eso supuestamente el 31 pensábamos pasar una noche igual a la de la Navidad, pero no, era la oportunidad de poder darte a demostrar que ya me importabas poco, aunque te amaba, aunque te necesitaba a mi lado, pero tú siempre te creías todo, y me veías a mí tan pequeño. Así que di pasó a mi “Venganza”.
Recuerdo que estaba sentado enfrente de mi casa, eran las 6 de la tarde, estaban preparando la fiesta que iba a ser en tu casa, y yo... pensando un montón de cosas, cómo actuar, cómo pensar, cómo decirte que quería portarme mal, que quería hacer de esa noche, lo contrario de la del 24, o talvez pensando en la forma de darte a entender que ya no me importabas.
Había terminado de hablar con Blanca Karina, ya había sido fin de año en Australia y me dijo que cuando fueran las 12 de la noche aquí en El Salvador, que le hablará. Y, bueno llegaste tú y te sentaste a la par mía, no te niego que me dio una gran cólera, me hice el que no me importabas, y te dije: “Por favor, necesito estar solo, así que déjame solo”. Recuerdo tu cara al decirte eso, sólo hiciste un gesto de afirmación y te fuiste, me sentí mal, pero ni modo qué podía hacer si desde ese momento te estaba declarando la guerra.
Ya eran casi las 10 de la noche, y la fiesta ya había comenzado en tu casa, mi primo fue a traerme, pero le dije que ya iba a llegar, al rato me fui apareciendo por ahí y ni te saludé, sólo llegué y me senté; me preguntaste sí quería un trago y yo te dije que Sí. ¡Me hiciste una cara! Me lo serviste y te serviste uno tú, yo no te dije nada y me dio risa.
Luego comenzaste a bailar y yo también, para todo eso al llegar las 12 ya estábamos bien tomados, y de verdad que me daba una gran cólera, porque no me gustaba verte así.
Fui a mi casa y le marque por teléfono a Karina, cuando estaba platicando con ella le dije que la extrañaba tanto, que lamentaba haberla perdido; me dijo que muy pronto iba a regresar a El Salvador, supuestamente tenía que regresar a los 7 años (1999-2005), así que no le creí y regresé a la Fiesta de Conclusión.
Llegué con unos ánimos de punta, comencé a tomar hasta no parar, la cosa es que me puse bien tomado, y seguía ignorándote, quería ver hasta donde llegaba tu reproche, quería saber si te importaba, pero me di cuenta que era poco lo que sentías.
Eran ya las 3 de la mañana de 1999, y estábamos bailando, cuando de repente me dejaste varado y te saliste, no sé, yo te perseguí, te seguí hasta casi por mi casa, y te pregunte que nos pasaba, tú me dijiste que porqué yo era así, la cosa es que discutimos un poco y terminamos besándonos. No sabes que alegría sentí al darte ese beso, tenía tantas ganas de hacerlo desde que comenzó la noche y te dije que me disculparás pero que mejor platicáramos cuando estuviéramos ya buenos. Luego por un montón de cosas se suspendió la fiesta y cada quien se fue para su casa.
Yo no entré a mi casa, me quedé afuera pensando en mi comportamiento, sabía que tú ibas a reaccionar de una forma vaga, que te ibas a enojar por todo lo sucedido y creía estar preparado para todo, me daba tantos ánimos saber que esta vez había ganado, es que de verdad me sentía tan vencedor.
Ya en la mañana, mis padres se fueron temprano donde mis tíos, y subí un rato a platicar con Edward, luego apareciste tú (Recuerdo que tú mamá nos dio unos panes para desayunar) y bueno, Edward nos dejó solos, comencé con pedirte perdón ya que me había comportado demasiado mal, creí que te iba a convencer, pero me saliste con cien excusas, me dijiste que lo mejor era dejar las cosas así, ya que me habías hecho tanto daño... Te digo, era de comprenderte y entenderte, pero ¡Hasta cuándo te habías dado cuenta de eso!, ¡Hasta cuándo ya no estaba Blanky!, ¡Hasta cuándo ya me habías hecho demasiado daño...! No sé, pero me sentí tan mal, que esa vez me fui para mi casa, recuerdo que puse un cassette de Enanitos Verdes, me sentía tan mal por todo lo que estaba pasando, me sentía culpable y no quería aceptar que te había perdido, era casi imposible creer que ya no estarías a mi lado.
Esa mañana del 1 de Enero lloré como quizá lloré aquel 17 de Abril, no me podía contener, sabía que tenía toda la culpa, incluso, recuerdo que me habló Evelyn para decirme que llegará a su casa, y yo por estar con vos, por tratar de pedirte perdón y buscar alguna solución, y ¡Vaya que las cosas resultaron tan mal! Me cortaste, después de haber tenido un bonito fin de año, no era lo justo terminar tan mal, pero bueno, ni modo, teníamos otra vez que borrarnos de vuestras memorias.
Recuerdo, y me admiró tanto esa vez como fue que lloré, y me di cuenta que me dolía tanto perderte, pero luego, supe que no era por perder tu amor, sino a ti, porque a pesar de todo, te amaba más que a mi vida. Pero la vida siguió, y (...) ese mismo día, ya en la tarde, subí a tu casa para pedirte el cuaderno de poemas (Antología (1,996 – 1,998)) que me tenías, te dije que al menos aceptarás ser mi amiga.
Me consolaba con eso, y bueno, me dijiste que querías volver conmigo, y no te niego que de nuevo fui tan feliz. Era sencillo para ti ponerme un rato mal y luego hacerme sentir el hombre más feliz del mundo, aunque eso era más pasajero que lo otro. Recuerdo que hasta mandamos a comprar Pizza y con todos pasamos una tarde – noche tan bien. Al final comprendí que las cosas a veces se determinan por las situaciones, pero también comprendí que más vale llorar y desahogar todo lo que se puede tener, que guardar mil convulsiones, no te niego y no lo haré nunca, pero yo sabía que haber comenzado el año tan mal, dejaba mucho en qué pensar en nuestra relación. Pero como siempre, deje que las cosas fueran por su rumbo, que al final fueras tú la que pusiera su empeño o no, total tú sabías que me tenías cuando querías y donde podías, de verdad, que ¡Sí te amaba! Y aún ya pasado el tiempo, no sé ¿por qué?.
Bueno, luego cortamos varias veces en casi dos meses, ¡Era increíble ver el tiempo que estábamos perdiendo! Es que en vez de llevarnos mejor, nos hacíamos menos. Un día de esos, salí un rato a platicar con Violeta, una gran amiga, y me dijo que Blanky iba a regresar a mediados de Febrero, yo me quedé sorprendido y a la vez... sentí una gran sensación, creí que por fin podía ser feliz al lado de ella y olvidarme de una vez de ti, pero que ¡Va! Me di cuenta que la vida era una vil mierda, ya que al regresar yo de casa, resultó “¡Que me habías ido a buscar en la tarde para estar un rato conmigo!” Dime: “¡¿Hasta cuándo intentaste al menos ser buena onda en todo aspecto?!, ¡¿Hasta cuándo tuviste la delicadeza de irme a buscar?! No puedo negarte que me sorprendí, y luego... estaba parado en la puerta de la casa, cuando de repente llegaste tú, y me dijiste si podíamos platicar, no te niego que me sentí bien, pero a la vez estabas colaborando con mi venganza.
Comencé a decirte un montón de cosas, y te enojaste y te fuiste para tu casa (Recuerdo que tenía yo un pintalabios tuyo y un espejo, los cuales me los habías dado un día que nos habíamos visto, de verdad que no me acordaba de eso, ahora que estoy escribiéndote fue que el recuerdo se me vino, bueno, fueron tantas cosas hermosas como inolvidables)
Luego te fui a buscar para entregarte esas cosas, y una vez más cortamos de la peor forma que se puede hacer, ya teníamos costumbre de eso, te rogué tanto para que no me cortarás, incluso hasta te besé a la fuerza, pero ya no querías saber nada más de mí. Como siempre me fui por donde había llegado. Me sentía tan infeliz, pero esta vez ya no podía derramar otra lagrima por vos, ya que no te lo merecías aunque no te niego que me sentía culpable, porque estaba exagerando con mi venganza, al poner los puntos tan claros.
Sé y comprendo que no te merecías eso, porque tú intentabas hacer las cosas bien, pero siempre yo te las arruinaba – desde dónde estés mil perdón – no te imaginas que mal me siento, pero ni modo, es lo único que puedo decir.
Un día inolvidable para mi vida, fue cuando quemé tus cartas, eran tantas, que me puse a pensar ¿Qué hago con todo esto? Ese día había tomado con Edward, y luego, me fui donde Calín ya que creí toparme contigo, pero no fue así... te vi salir y quise seguirte, te seguí y me di cuenta que ibas rumbo al “Parque Azul”, donde nos íbamos a ver cuando andábamos, pero te fuiste recto y comprendí que quizá ibas donde Erika, así que yo me fui rumbo al “Parque Azul”. Ahí estaban C. Verónica y Fátima y comenzamos a platicar sobre ti, les conté todo lo que había pasado y como siempre me aconsejaron que era mejor que me olvidará de ti.
¿Pero cómo hacerlo? Llegué a mi casa con la intención de enterrarte para siempre, cogí todas tus cosas hice un volcán con todas ellas y les prendí fuego, sentía que las lagrimas rodaban por mis mejías pero, te tenía que sacar de mi mente, y era una buena forma de comenzar. Al terminar todo ese teatro, ya tarde, salí a la puerta de mi casa, ¡Y vaya que la vida es una Mierda! Te apareciste, así, de la nada, me dijiste que te perdonará, que querías volver conmigo, que te hacía tanta falta... , dime ¿Qué te tenía que contestar? Que ¡Sí!, ¡Que puedes aparecerte y desaparecerte cuando te diera la gana! O más bien ¿Qué querías volver cuando ya había quemado todos, todos tus recuerdo? De plano que me dio risa a la vez de cólera, y te puse varias excusas de las cuales no podía aceptarte, incluso hasta te conté lo de las cartas, es que cómo poder aceptarte sabiendo tú eso y ¡Tú rogándome! Después de tantas palabras te dije que Sí.
Luego subimos a las gradas de tu casa, te besé tantas veces, te acaricie, te dije tantas veces que te quería, que siempre habías sido la única y la mentira de mi fidelidad... y la pasamos tan bien.
Al comenzar las clases, días después, conocí a una personita, su nombre es Iris Carolina, la conocí en la clase de Mecanografía, pues ella tocaba en donde estaba la máquina que yo usaba. Días después comenzamos a platicar, nos hicimos amigos, y bueno me comenzó a gustar. El 5 de Febrero, si te acordarás, nos vimos en el lugar de siempre, supuestamente la cita estaba para las 12 del mediodía, pero no estabas, eran ya las 12:30 y tampoco te aparecías, ya casi me iba, cuando de repente, te ibas apareciendo con Raúl (un ex – compañero mío) Me pregunté ¿Qué puta madre tenías que platicar con él? Para más joder, estabas tomada... te saludé sin darte el beso.
Luego te dije que nos fuéramos a la piedra, iba yo tan rápido que no sentí cuando te desapareciste, voltee a ver, y no estabas, comencé a correr para ver si te encontraba, pero no daba con vos, corrí por toda esa manzana, hasta que por la Unidad de Salud, te vi con Erika (¡Qué rápido llegaste donde ella!) Te dije que quería hablar con vos, tú al principio no querías, así que nos fuimos casi enfrente de la casa de Blanky, es cierto que ella no estaba en el país, pero yo sentía cómo que sí ahí estaba; comencé a decirte que me disculparás, que lamentaba lo sucedido, te dediqué una canción, te la canté inclusive, pero tú ya te querías ir, y yo te seguía sosteniendo...
Perdóname por todos esos malos ratos que te hice pasar, de verás que sí lo hice es porque te amaba tanto, me dolía perderte y no podía estar sin vos... pero bueno nos fuimos de ese lugar, cada quien agarró su rumbo.
No sé porqué pero me fui para el Instituto, ahí estaba Iris Carolina, y tanta era la decepción que andaba que creí limpiar mi dolor declarándomele y le dije que sí quería ser mi novia, y ella me dijo que No, por sus padres, sus estudios, tantas cosas, yo medio le rogué y su respuesta al final fue que No. Me sentí tan poca cosa, al llegar a mi casa me encontré a Armindo y le conté lo que había pasado, luego entramos y le dije que sí quería tomar, él me dijo que no, y me tomé como cuatro Regias, me sentía mal, pero qué le iba a ser. El tiempo tenía que pasar al igual que vuestras vidas. Sólo Dios sabía y entendía porqué estaba pasando eso.
Regresamos a los días, pero la historia iba a seguir de mal en peor; el 14 de Febrero no nos dimos regalos, ni nada por el estilo, la pasamos mal, muy mal, tirándonos indirectas, tratando de decir que ya basta, pero nadie lo entendía, al menos yo.
El 15 recibí una tarjeta, me la había mandado Iris Carolina, lo que más me impresionó de la tarjeta fue lo que decía: ¡Qué no daría por un beso tuyo!, Eso me dejó más en qué pensar y creí que el paso estaba ya dado. El mismo día llegó a El Salvador Blanky, ese día fui a platicar un rato en la tarde con ella, le conté todo lo que estaba pasando con vos... no me dijo nada, no me aconsejó nada, sólo dijo que: “La relación de nosotros estaba terminada desde la primera ves que cortamos”. Sentí ganas de llorar pero qué le iba a ser.
Días después cortamos, fue en una noche al principio tan maravillosa, luego detestable, justamente fue cuando comencé “La Tristeza más Triste”, porque sabía que te iba a perder para siempre... esta vez pasamos varios días separados; yo salía con Blanky, como amigos, no tocábamos el tema del noviazgo, había venido distinta, un poco más serena y callada.
Ya no era aquella chica que me hablaba hasta de su intimidad... yo tampoco quería tocar el tema, porque de verdad necesitaba estar solo. Pero ¡Va! El 18 de Febrero comencé a andar con Iris Carolina, quería dejar a un lado el pasado (Blanky y Tú) ya era tiempo de buscar nuevos horizontes, no quería arrepentirme de lo que estaba haciendo, pero lo que estaba haciendo al principio me gustaba, porque quise quererla mucho, quise brindarle todo mi amor.
Pero de nuevo, la misma historia, cuando yo estoy tratando de ser feliz por otros lados, de la nada apareces... y te metes en mi mente como un crucifijo tan misterioso, no te entendía, ó quizá no quería entenderte, pero me hacías tan feliz... Fue una noche, salí un rato para distraerme un poco (ya que me había entrado la melancolía, y me sentía tan deprimido) vi tu sombra, me di cuenta que estabas sentada.
- ¿¡Cómo que si estabas esperándome!? – eso fue lo que me pregunte. Pero seguí mi camino. Fui al otro lado, por el callejón (tenia unas ganas de fumar, recuerdo que estaba haciendo viento y al pensar que vos estabas ahí me daban muchos escalofríos) encendí un cigarro, y me puse a orar, tratando de creer que me estabas esperando, me moría por ir, me moría por llegar, pero algo me decía que No, que me estacionara en la vía occipucio, pero ganó más mi fe y fui a ver si en realidad eras tú y me estabas esperando. Al llegar hice como que si iba para la casa, luego me regresé y te pregunté - ¿Puedo subir? - y tú me dijiste que Sí, subí, me senté y comenzamos a platicar cosas de nosotros muy de estudios y más... creí estar esa noche sólo como amigos, no pensaba volver contigo, cuando de repente oí de tus labios decirme: ¿Te gustaría volver conmigo? Yo me quedé pendejo, y lo único que pude decirte fue: “Cómo te digo que no”.
Me dijiste que habías estado orando para que yo me apareciera y volviéramos – “Le pediste a Dios como yo lo hice para que volviéramos” – entonces, si volvimos ¿Por qué hoy estamos tan distantes? No entiendo. Y era cierto, cómo te decía que No, pero me puse a pensar en Iris Carolina, ella no se merecía eso, ella se había portado bien chévere conmigo, no tenía que serle infiel, pero me valió eso, y me importabas más tú, aunque no te dije que ya andaba con alguien.
“Sabes que llegar no cuesta tanto...
lo difícil es permanecer”.

Volvimos, y las cosas parecían de buena forma, intentaba llevar yo un noviazgo en plena luz contigo, pero a escondidas con Carolina, ya que yo no quería que tú te dieras cuenta de eso... le conté a Blanky, y me dijo que nosotros ya aburríamos, que ya no tenía sentido andar y luego cortar para luego andar.
Iban tan bien las cosas, pero un día me dijiste, que ya el Domingo te ibas de la colonia, no sé, desde hace mucho quería que te fueras, quería que te desaparecieras de una vez por todas, quería ver qué era estar sin vos después de quererte, pero me sentí mal, me sentí tan mal que te di la despedida yo solo, sin ti. Con mis compañeros planeamos un día tomar, cada quien por su causa, la mía era que se iba de la colonia la chica que más he amado, que le había entregado toda mi vida por completa... Tomé, quizá hasta lloré, porque las cosas entre nosotros iban bien, y sabía que al estar separados ya no iba a ser lo mismo, no quería entenderte, pero lastimosamente así era la realidad.
Un día antes de que te fueras, platique contigo, prácticamente nos despedimos como teníamos que hacerlo desde hace mucho, en paz y con fe de que tal vez en la otra vida nos podamos encontrar.
Aunque juramos continuar y luchar por esto que tanto nos había costado; lo siento Karla, aunque no te lo demostré, te juro que sí me dolió, sentí como que si te habías muerto. Con eso borrábamos todo lo que había pasado entre nosotros: desde que te vi por primera vez, cuando te hablé por primera vez, cuando te regalé aquella tarjeta que me devolviste, la vez en que conseguí tu foto y luego me la pediste, cuando te rogaba que anduvieras conmigo y no querías. Aquel 1 de Octubre de 1996 cuando supe que me ibas a contestar que Sí, luego, el día más especial de mi vida el 2 de Octubre, cuando me cortaste por aquel chambre, toda esa vacación que pasé rogándote pidiendo otra oportunidad. Aquella primera navidad que pasaste en la colonia; el fin de año de 1996, luego el primero de Enero del ’97, cuando me dijiste que sí querías volver conmigo, el regalo que me diste para ese 14 de Febrero.
El regalo que yo te di; la vez que estuve por tu casa, platicando con tu hermana ya que me habías cortado y había llorado tanto, tanto; el 10 de Mayo cuando me hablaste por teléfono y me dijiste que querías volver conmigo, las salidas al Zoológico, a Metrocentro; aquella vez que estuvimos platicando en el patio de Calín... todos los regalos que te di para el día de tu cumpleaños; luego, te corté con aquella carta que no sé por qué la hice; de nuevo, todo lo que te anduve rogando para que volviéramos; luego aquella platica que tuve con C. Verónica cuando me dijo que estabas desesperada por volver conmigo, que nos viéramos el viernes 7 de Noviembre en el lugar de siempre, cuando fui y mi respuesta fue un beso, cuando platicamos como novios en la colonia por primera vez; esa navidad que pasamos tan ignorados, desquitándonos cada cual todo lo que había hecho, todo lo que había consumado y planeado.
Que hasta me ignoraste en tu casa y te fuiste con tu prima para donde quien putas sabe, me dejaste tirado; luego, la vez que te vi de nuevo llegar a la colonia, después del fin de año; cuando volvimos el 2 de Febrero del ’98, luego el regalo que me diste el 14 de Febrero, ese Sábado en que pasamos platicando hasta ya bien tarde; las veces que te ibas para donde tu tía, y volvías hasta el siguiente día; Luego, aquel 13 de Marzo donde te note tan irreal, que hasta me hiciste que te diera un beso a la fuerza... y todo para que al final tu propia hermana me contara que me andabas engañando; La vez en que te perdone y deje atrás todo mi orgullo y comenzamos a ser novios; el día de tu cumpleaños cuando te dejé ignorada y ni siquiera quería ir a tu casa, hasta que Calín fue a traerme y me dijo que me estabas esperando, recuerdo que no había luz en la Colonia, estaba lloviendo, era un día ideal para pasarla contigo, pero...
Un ruido nos arruinó todo y cortamos esa vez; el día en que te hice aquella carta contándote lo de Blanky, y que ya no pensaba en volver con vos (hasta te escribí que ojalá cuando te fueras ya no te aparecieras por aquí nunca y muchas cosas; la vez en que me dijiste que estabas desesperada, que querías volver conmigo, que necesitabas hablar lo antes posible y fui inmediatamente y volvimos, esa vez todo fue maravilla, el regalo de aniversario, la tarjeta, el anillo que te compré diciéndote que era símbolo de mi amor. Lo terrible que fue el final del mes de Octubre; cuando volvimos de buena manera en el mes de Noviembre. Todo ese fenomenal fin de año, donde comprendí que me querías, que en verdad habías cambiado. El día más feliz de nosotros: la navidad... esa noche que pasamos juntos hasta el amanecer, cuando hicimos gala de nuestro amor, cuando se dio cuenta todo el mundo que nos queríamos.
Luego, el fin de año tan aterrador, donde nadie podía creer lo que estábamos pasando, era el Amor después del Amor, era que ya no pensábamos igual, pero ¿Acaso el cambio de año nos hizo darnos cuenta que estábamos mal? Te digo que no entiendo pero bueno, la vida es así y yo no soy quién para ponerle sabor y fin.
...y la vida siguió,
como siguen las cosas que no tiene mucho sentido;
una vez me contó
un amigo común que la vio donde habita el olvido.

Bueno, el lunes ya no estabas, ya no había nada de ti, sólo estaba en mí todo lo que había pasado contigo, todo lo que vivimos en secreto, me hacías tanta falta, pero tenía que ser fuerte ante tal situación, “yo nací sin ti y sin ti he de morir”. Al principio iba ser difícil pero tenía que reponerme, es cierto que te amaba, y te quería, pero no servía de nada extrañarte tanto.
Sabía que nos íbamos a apartar un poco, que la distancia nos iba a hacer cambiar un poco de parecer.
Mi noviazgo con Iris estaba por buen camino, ella me hablaba por teléfono casi todos los días, eran largas horas que pasábamos platicando, aunque nos veíamos en la escuela, parecía que éramos felices, pero no podía seguir mintiendo tanto.
Iban a comenzar las vacaciones de Semana Santa, me aleje un poco de Iris Carolina, porque ella se enojaba que me hablará Nancy, pues tenía miedo que pasará algo entre ella y yo, y la verdad que a mí ni me parecía tanto como para engañarla con ella.
Ese viernes (ultimo día de clases) tenía que verte, por eso fue que no pude despedirme de Iris; recuerdo que me fui corriendo a nuestro lugar.
Ese rato lo pasamos de maravilla, parecía que nos queríamos tanto como nunca; ese día nos vio una amiga de Iris, y claro, le contó todo días después; recuerdo que hablamos de cómo nos íbamos a ver en vacaciones, todo lo que teníamos pensado, me parecía que estábamos actuando sin querer.
Ya en las vacaciones quise hablarle a Iris, quise investigar su teléfono pero nadie me daba información de eso.
Con Blanca estábamos pensando hacer un viaje a Zacatecoluca, queríamos ir a inspirarnos un poco sobre nuestra filosofía, aunque te parezca estúpido, a encontrarnos con nosotros mismos, con ver qué nos estaba pasando, así que el Jueves partíamos para ese lugar. Creo que te hablé el miércoles, y te dije que me iba para allí con Blanky, claro no te importó.
Allí pasamos unos días fenomenales, pero mi mente estaba incrustada en ti, pensaba tanto en vos, en lo que sería de nosotros, sin mentirte tenía un gran miedo, pensaba que al regresar te iba a perder, que iba a pasar algo entre nosotros, no sé, el futuro lo veía lejos, pero lejos de ti y sobre todo de Blanca.
El sábado por la mañana, ya no soporté tanto estar ahí sin saber nada de vos, me vine tan de mañana para poder saber qué pasaba contigo. Pero pasó que Blanky se durmió y ya nos venimos algo tarde.
Al llegar a casa lo primero que hice fue hablarte por teléfono, te comencé a decir que te había extrañado y tantas cosas, tú me dijiste que habías estado hablando a mi casa temprano, pero que no contestó nadie (era lógico, nadie estaba en mi casa), yo, como siempre, comencé a contarte en qué parte andaba.
Te dije que había ido con Blanca Karina, todo lo que habíamos hecho que no era nada malo, y tú rápidamente te enojaste, me dijiste claramente que me quedará con ella, que yo sólo: Blanca, Blanca, Blanca, para todo ella... pero si supieras que solamente era mi amiga, que entre ella y yo no había nada; pero me colgaste por teléfono (era la primera en 2 años 6 meses, que te había notado con ciertos celos. Deje unos minutos pasar, no salía del asombro y de la desesperación por saber qué iba a pasar, no podía verte como antes, que estabas ya en la esquina, hoy no, hoy nos separaban tantas calles, pero te hablé y me disculpe, te dije que quería hablar contigo, que tenía ganas de verte... recuerdo que me dijiste que en la mañana habías estado sola y que por eso fue que me hablaste, que querías que fuera a tu casa. ¡Fíjate como es el destino o la vida! ¿Qué hubiera pasado si yo hubiera llegado temprano a mi casa?
Quedamos bien, sin reproche alguno. No sé, pero te lo juro que presentía algo, como que si el cielo se me iba a venir encima, aunque no te niego que tenía una plena fe en Dios, que todo iba a salir bien. Recuerdo que quedamos de vernos el martes 6 (día en que cumplía años mi hermana) quería tanto que se llegará ese día para por fin tenerte otra vez, entre mis brazos.
Ese día, ya bien tarde, comencé a escribirte un poema y también una carta, quería contarte todo lo que me había pasado en mis vacaciones, te extrañaba tanto, y de la nada me salió el último poema romántico que hice para ti, al principio no sabía como ponerle, luego la idea se me fue quedando un poco vaga, pero al pasar el tiempo lo llamé así, así como eras vos: “La Chica más linda del Mundo”. Que fue el ultimo poema romántico que está en “la tristeza más triste”, no sabes como me inspiré haciéndote ese poema.
El Domingo por la noche, me di cuenta que andabas en la Colonia, lo que me pareció raro, es que ni siquiera tuviste la delicadeza de irme a saludar, al menos a la casa; mejor fuiste a buscar a otras personas, a los que decían “eran mis amigos”, y ni siquiera preguntaste por mí.
Recuerdo que salí un rato, quería fumar, y también quería verte, y me fui a un lugar donde no podías verme, pero yo sí, y te vi pasar; no sabes y no te imaginas el dolor que sentía, la duda que tenía, no sabía si era que estabas enojada, o que si era normal en ti, para colmo, yo también tenía orgullo y no quería preguntar por ti, tenía ganas de romper todo lo que te había hecho, es que siempre estabas acostumbrada a ser igual, a ser la misma niña estúpida inmadura que no sabe en donde está parada, me daba pena contigo, pero, la vida da revancha.
El día Lunes, me reuní con mis compañeras para hacer un deber de Comercialización, estuvimos hablando de sus novios y yo por supuesto de ti, tantas, pero tantas cosas estuvimos hablando, incluso hasta nos tomamos unas cervezas.
Y bueno, el día esperado, Martes 6 de Abril, recuerdo que antes de ir a buscarte me fumé dos cigarrillos y estuve escuchando el disco de Gianluca Grinaldi (no sé qué me dio escuchar esta música), estaba con unos nervios de punta a punta, presentía algo, pero me quedaba relajado, esperaba el toque final, aunque me parecía mentira. Recuerdo que me fui sin ganas, principalmente porque yo pensaba que no ibas a ir, dije que quizá ya habías dado todo por concluido, así en silencio y sin nombrarme. Pero llegué quince minutos antes, llevaba una carta, un poema y una credencial , y por supuesto todo mi amor.
Era parte de mi agradecimiento por haber cumplido 2 años 6 meses. Quería verte feliz, quería pasar un rato agradable contigo. Todavía sentía nervios, creía que no ibas a llegar, miraba a cada rato el reloj, faltaba poco, y cuando eran las 12:15 te ibas apareciendo, creo que era la primera vez que llegabas puntual a una cita, me sorprendió todo, hasta en la forma en que llegaste, no me diste ni un beso, me dijiste ¡Hola! Pero de una forma... te sentaste a la par mía, y te quedaste callada, rara, no me volteabas a ver, te miraba el orgullo tan encendido, que ni siquiera me atrevía a decirte media palabra, pero te di la carta, te di el poema y la credencial, y tú, solo te sonreíste y te la guardaste en la bolsa de tu camisa y dijiste tan silenciosamente: “¡Gracias!”. Luego te pregunte (creo que más de cuatro veces): ¿Qué te pasa? ¿Por qué estás tan rara?. Pero tú sólo decías: Nada, Nada, Nada. Me daba tanta cólera, porque yo quería para todo salir adelante.
Pero tú con tu osadía, habías echado a la luz una idea que yo presentía; y te dije: “Qué difícil es cuando las personas te decepcionan y más cuando es a quien vos más querés” (Yo te lo dije tratando de darte a entender que estaba mal porque el Domingo te acercaste a la Colonia y ni siquiera me habías buscado), pero tú me contestaste: “Sí, es verdad, qué triste es eso”. Eso fue lo que hizo explotar la bomba, tú me seguías la corriente, me decías lo mismo, como que si no te calaba todo, como que si todo te valía. Luego comenzaste con tu teatro que al final yo lo titule: “La Tristeza más Triste”, me dijiste todo lo que te habían dicho, y no sólo una persona, sino varias personas, y lo más triste que te lo habían dicho cuando tú aún estabas en la Colonia; entonces ¿Por qué no me lo dijiste antes? Simplemente porque no lo habías confirmado. Yo te preguntaba a cada rato ¿Quién te lo dijo? Tú nunca me lo dijiste, sólo repetías a cada rato: Yo sé que eso es verdad.
Al final de todo te pregunté: Entonces ¿Crees en esa persona que te ha contado todo eso que es mentira, o crees en mí? Tú dijiste: Creo en esas personas. (No habíamos cortado, ni habíamos dicho nada al respeto si seguir o no, pero al ver yo que ya no creías en mí y que preferías creer en esas personas, me puse en el plano de mejor ya no seguir, pero quería desahogar todo lo que tenía guardado por más de dos años, todo el dolor que sentía por dentro que al final lo iba a dejar ir en un minuto.) Recuerdo que te pregunte que qué pensabas hacer, y tú decías, no sé, no sé. Pero ya bastaba de mil disfraces, y te comencé a contar muchas cosas, te dije todo lo que andaba haciendo, desde Patricia Elizabeth hasta Iris Carolina, todo lo que había caminado detrás de ti, ¿Por qué? Porque no me sentía bien. Recuerdo que el que cortó fui yo (exactamente no sé cómo), pero tú sacaste de tu bolsa la carta, el poema y la credencial, te paraste y me las diste, todo quedó en silencio.
Yo te dije: “Sos, la peor Mierda que he conocido”, y te las tiré (las cosas) aunque fueron a caer a otra parte, y tú dijiste; “Sí es cierto”. Luego te dije: “¡No, si para dormir contigo prefiero dormir con un perro! Tú te me quedabas viendo con ganas de golpearme o qué sé yo. Y como la que había buscado habías sido tú, te dije: “No me vayas a buscar nunca en tu vida, porque no me vas a encontrar, ya estoy cansado de siempre ser el mismo pendejo de siempre, porque tú fuiste como un cigarro que está encendido, y que poco a poco se acaba, y que al final cae la ceniza al suelo, pero el viento se la lleva, y ya no queda nada, y así será no quedará nada de lo que “paso entre vos y yo”, y ya dejemos este teatro”. Recuerdo que diste media vuelta y te fuiste, luego yo también. Me fui con ganas de llorar, pero era más fuerte mi orgullo, y quería tratar de darle a entender al mundo que me valía todo lo que estaba pasando y que desde hace mucho había deseado perderte.
Fui a comprar cigarrillos, y me fui decepcionado viendo los lugares que solía recorrer contigo, esa piedra donde varias veces habíamos estado, pero ni modo, esa vez nos vio partir, en silencio y sin decirnos adiós.
Al llegar a la casa, lo primero que hice fue comenzar a investigar la situación, dudaba de mí “mejor amigo”, le pregunté pero me contestó que NO, luego le hablé a Nelson (tu mejor amigo), y él fue quien me dijo, que quien te había contado había sido Franck “mi mejor amigo”. No quise tomar represarías contra él, recuerdo que siempre me hacía el hipócrita, aunque lo odiaba más que nadie, yo le pregunté por qué te contó, y me dijo que “por sacarte plática”, no te niego que me dio harta cólera. Y de nuevo, sin querer queriendo tenía que tratar de acostumbrarme a estar sin ti, porque iba a ser difícil volver, si ya no estabas en la Colonia, ya era obvio que nunca te iba a tener.
Al siguiente día, vi a Iris Carolina, y bueno, me dijo que ya no podíamos andar y un montón de cosas más, supuestamente una amiga de ella me vio contigo el viernes que salimos de vacaciones en la Piedra, y que también me había visto abrazando a Nancy, te juro que no me dolió, me dolía más haberte perdido, es que estaba en una situación que ni yo mismo me la creía.
Pero el tiempo pasó y la única salida que tenía era odiarte y sacarte de mi mente, no habías confiado en mí y lo único que tenía que hacer era verte de menos. En esos días me contaban que vos ibas seguido a buscar a Franck, junto con tus amigas. Yo te decía siempre que si querías andar con otro que me lo dijeras, pero no, inventaste o mejor dicho diste la primera excusa que encontraste para anularme de un solo tiro, y yo tenía que hacerme la idea de que ya no existías, porque todo el mundo preguntaba por ti.
Pero siempre que quería buscarte o encontrarte me preguntaba: ¿Por qué fuiste así? Acepto que cometí varios errores, pero la principal de la novela eras tú; a veces me pongo a pensar que no fue justo que dudarás así de mí.
Le conté todo a Blanky, entonces, ella comenzó a frecuentarme más seguido, me iba a buscar al Instituto, nos íbamos para las Piedras, allí ella intentaba conquistarme, pero la verdad estaba muy dolido que no tenía ganas de nada, de ni siquiera mirarte a la cara, porque varios días que estaba con ella, tú pasabas por allí, quizá nunca me viste o la loca te hiciste. Esos días mi único consuelo era que en las notas había salido bien y que le estaba poniendo mucho esmero a mi estudio, quería ser un buen bachiller, quería ser una buena persona, incluso quería portarme bien, para que te dieras cuenta que sin ti estaba mejor.
Un día de tantos, me puse a tomar con Edward en mi casa, nos pusimos bien bolos, y bueno, paso algo increíble, llegó mi papá y nos encontró en la casa y me dijo que me fuera de la casa y un montón de cosas más; no encontraba qué hacer y la primera que se me vino a la mente fue Karina, aunque antes de ir a la casa de ella, recuerdo que regrese a mi casa, entrando por el patio para cambiarme, y así poder ir a la Celebración de la Cruz, que estaban celebrando en el Instituto. Antes de todo, de nuevo fui al lugar donde nos veíamos, fui a llorar y ahí encontré las cosas que te di y luego me regresastes el día en que cortamos (el poema, la carta y la credencial), y bueno la leí otra vez, antes de irme recuerdo que toque el suelo aquel que tanto pisamos y dije en mi mente: “Juro que volveré a estar aquí con Karla de nuevo, por ésta que así será”, luego me fui para el Instituto, aun estando borracho, es que sentía que no valía nada, y no era nada.
Al salir de todo eso me fui a la casa de Karina, le dije todo lo que había pasado y me dijo que me quedará en la casa de ella, le volví a decir todo lo que había pasado entre nosotros, y me decía ella que tuviera paciencia que si era posible ella iba a platicar contigo. Pero bueno no quise que hiciera nada de eso.
Regresé al siguiente día a mi casa, mis papás me perdonaron y todo se fue de nuevo a la normalidad.
Un día me encontré a Nelson y me dijo que me habías cortado por Karina, que ella pasaba más tiempo conmigo y que yo con ella era más feliz (no sé por qué siempre fuiste tan cobarde y no quisiste dar pelea, hubieras sido sincera y me hubieras dicho todo en realidad, pero no, me hiciste que yo anduviera de ridículo preguntándole a medio mundo la razón, y tratando de esclavizarme en mi idea de culpabilidad.)
A pesar de todo, todo lo que andabas diciendo me daba risa, era la única manera de dar a demostrar que ya no me importabas.
Al pasar ya un mes de aquel último encuentro, me puse a pensar en mi destino, y llegué a la conclusión que era mejor buscar a alguien que sí me quería, pero no quería estar con Nancy porque no me gustaba, mucho menos con Iris C. porque la veía fácil de dominar, entonces creí que con Karina las cosas iban a ser mejor.
Yo quería andar con Karina, y me le volví a declarar como en los viejos tiempos, ella me puso una condición, quería que yo te pidiera todas las cosas que te había dado, así para darle a entender que ya no me importabas. No te niego que no lo quería hacer, un día de esos llamé a Nelson para pedirle un consejo acerca del caso, creía que él podía decirme algo mejor.
Lo único que me dijo fue que lo hiciera, que tú no te ibas a molestar, ¡Y vaya que las cosas pasaron bien estúpidas! Al siguiente día estaba Nelson con las cosas, con todas las cosas que te había dado, hoy si ya no tenías nada para recordarme. Y tanto que me había costado hacer todos esos recuerdos. Pero bueno se los enseñé a Karina y ella acepto ser mi novia. ¡Y qué noviazgo fue!
A pesar de todo te seguía hablando por teléfono, saludándote, y preguntando si estabas bien, lo único que me dijiste fue que tu prima estaba enferma y que estaba en estado crítico, recuerdo muy bien lo que te dije: “Karla, por favor, si llega a pasar algo, avísame, olvida los reproches entre nosotros, pero recuerda que tu prima ha sido, o fue buena onda con nosotros”, tú me dijiste que sí (Cada vez te sentía más cerca y a la vez más lejos, es que no me hacía la idea de perderte.)
Era lógico, ya no te importaba lo de nosotros, lo único en quien pensabas era en tu prima, y tenías mucha razón.
En el estudio estaba bien, pasó mi cumpleaños y sin una noticia tuya (siempre fue así, desde que te conocí, no pasaste conmigo ningún cumpleaños conmigo); comenzó Mayo y yo ya no le veía sentido a esta vida, recuerdo que hacía poemas por hacer, nunca he vuelto a hacer poemas tan lindos como los hacía con aquella inspiración, todo estaba bien, sólo hacías falta tú. Me estaba haciendo la idea de que ya te había perdido para siempre, pasó un mes, otro mes y nada, de vez en cuando siempre preguntaba por ti, así a escondidas, pero nadie me guiaba hacia tu lugar. Era raro cuando te acercabas a la Colonia, todo era tan distinto. La dicha de quererte de nuevo estaba al paso de un mal momento que tuviste que pasar.
Al final de Mayo me hablaste por teléfono (yo no estaba, contestó mi mamá y me dijo que tu prima se había muerto y que me comunicará contigo), supe que tu prima había muerto y lo primero que hice fue hablarte por teléfono (recuerdo que al salir del Instituto me iba a estar esperando Blanky, pero nos sacaron a las 12 del mediodía y me fui rápido a la casa, quizá presentía algo, o quizá tenía hambre, una de dos), me dijiste que fuera a tu casa rápido, yo ni conocía pero Gracias a Dios di con el lugar, y bueno, de nuevo te volví a ver, sentí que todo se me revolvió, aunque el momento no era el esperado para de nuevo verte, las cosas se dieron así. Te hablé, te dije que lo sentía y te di un abrazo (yo me sentía de la patada al estar así contigo, porque yo te amaba, porque yo quería estar de nuevo con vos) el cielo lo sentía cerca, como en los tiempos pasados, te tenía otra vez cerca. Estaban unas amigas contigo, luego, ellas se fueron y quedamos solos en la casa.
Comencé a consolarte, a decirte que la vida es así, y tantas cosas que no recuerdo. Luego, comenzamos a hablar de nosotros, me dijiste que habías tenido novio (era la primera vez que me daba cuenta que ya andabas con otro) y que las cosas no resultaron bien, luego vino el pago, tenía que hablar yo, no podía dejar perder esa oportunidad, no fue que me aproveche del tiempo, tampoco de la situación, yo simplemente te quería a vos, y lo demás, tenía que esperar... Te dije: “¿Te acuerdas la vez pasada que vos me pediste una oportunidad y yo te acepté? Hoy me toca a mi, te pido de nuevo otra oportunidad porque la verdad es que no puedo estar sin vos”, y me dijiste que tampoco vos, y terminamos besándonos, pasamos, al menos unos minutos abrazados y olvidándonos un poco de la situación actual en que te encontrabas, te juro que mi intención no fue aprovecharme de la situación, sino estar bien contigo.
Creía que las cosas iban a ir bien, porque ibas un poco a reaccionar o algo por el estilo, pero bueno, me hice ilusiones (como siempre) ya que luego, al pasar unos días, no me hablaste, no me buscaste ni nada por el estilo. Yo preguntaba por ti, incluso hasta te llamaba, pero nunca estabas o nunca me contestabas... Hasta que un día te encontré y me colgaste, te volví a marcar y, lo hiciste otra vez. De nuevo habías jugado conmigo y había hecho lo que querías, te juro que no me extraño, me lo esperaba, pero al menos, quería creer un poco en vos. Y las cosas así terminaron, otra vez, me tenía que ir al rincón de siempre.
Con Blanky estábamos mal, ella no entendía que yo no te había olvidado por completo, ya que siempre te mencionaba, aunque fuera para mal. Ella no supo que “supuestamente habíamos vuelto”, siempre le ocultaba tantas cosas, hasta que decidí dejarla para siempre.
A mediados de Junio, fui a su casa a buscarla, le dije que quería hablar con ella muy seriamente, me dijo que no tenía ganas (¡Se estaba comportando peor que vos!) Entonces yo le dije que las cosas así quedarán y que no la iba a volver a buscar... se dio la vuelta y no me dijo nada. Regresé algo mal, ya que miraba a mí alrededor y miraba que estaba solo, como nunca; Era la primera vez que de verdad me sentía solo, no te imaginas la soledad y estado crítico que sentía.
Volví con Iris C., (no sé por qué) al menos, quería sentirme que no estaba solo, intentamos hacer las cosas bien, pero como nuestra relación, el principio era divino, pero luego... una mierda. La mejor amiga de ella se me metió por los ojos como no tenés idea, salíamos juntos, comíamos juntos, nos íbamos a casa juntos (tengo que hacerte notar que por ella no sentía nada... solo atracción) hacíamos deberes juntos.
Incluso, platicábamos de ella juntos... hasta que el último día de clases, ya para salir de vacaciones de Agosto, Iris ¡Se dio cuenta! No te imaginas el papelón que me hizo en el Instituto. Recuerdo que iba saliendo de la clase de Ética, habíamos quedado de vernos con Elisa (la “mejor” amiga de Iris) en las bancas de los baños, y ¡PUM! Voy viendo que estaba consolando a Iris. Ella estaba llorando con unas ganas que no te imaginas. Todos mi compañeros viendo y yo llegué, la saludé y le dije a Elisa que si no nos íbamos, pero antes ella se fue, no la quise detener, ni le quise decir nada porque más daño le iba a ser. Elisa sólo me dijo que nos alejáramos un tiempo y después ver que se puede hacer, pero al menos, pasamos esa ultima tarde juntos.
Yo ya andaba con Raquel, en ese tiempo ella no vivía en la Colonia, así que por medio de mi hermana anduvimos otra vez.
Ya que antes habíamos andado allá por el ’96 antes de andar contigo. Con Iris ya no tenía nada, así que me esperaban las vacaciones sólo con Raquel y nadie más.
En esos días sólo salimos un día a la Feria con Raquel, más o menos la pasamos bien, aunque no te niego que me hacías falta como nunca, quería dar contigo, ver en dónde estabas o qué andabas haciendo, no sabía nada de ti, lo único que me decían era que te habían visto con este y con aquel. No quería creer, porque yo no te conocía así, quería saber por qué te estabas comportando así, por qué te estabas metiendo en ese mundo de mierda, ¿Qué no eras la que sólo pasaba metida en la Iglesia? ¿Qué no eras la que siempre cerraba la puerta y agachaba la cabeza al pasar? Ya no eras la misma de aquella que yo me enamoré, de aquella que supo como conquistarme. De plano, no entendía qué pasaba contigo.
Cierto día, celebrábamos el cumpleaños de Levi, y nos pusimos algo bolos, entonces con Franck, nos fuimos a la “Lita” a tomarnos media botella más, y allí no sé que putas me dio, pero le dije que fuéramos a tu casa, que quería platicar contigo. Y bueno, fuimos. Recuerdo (no recuerdo tan bien porque andaba algo ebrio) que llegamos y comenzamos a platicar, te pregunté por qué me habías colgado y salieron a luz todas las explicaciones y dudas. Lo bueno es que termínanos besándonos, ¡Allí en tu casa! Estando tu mamá, y no recuerdo quién más, comenzamos otra vez a andar, y creímos (porque tu también) que las cosas iban a salir bien, ese día te besé hasta más no poder, tenía tantas ganas de estar contigo, de abrazarte, de tocarte... quería sentirte tan dentro de mí. Quedamos de vernos el siguiente día. No podía creerlo, de nuevo otra vez contigo, mi sueño se me había hecho realidad, tenía tantas ganas de estar contigo.
Día 11 de Agosto, fui de nuevo a nuestro lugar (recordé que el último día que había estado ahí, había jurado volver a estar contigo ahí) quería llorar, sólo se me venían recuerdo de cuando antes había estado ahí contigo, te esperaba, eran como las 2:30 de la tarde y nunca aparecías. Quería verte, abrazarte... y no llegabas, en la mente se me venía un montón de cosas, desde que si no te aparecías hasta qué hacer al verte. No sabía como reaccionar. Y bueno, cuando menos lo esperaba – llegaste – andabas tan radiante, con un jeans negro y una camisa corta rallada (no sabes la imagen que se me viene en mi mente) te veías tan linda, te mirabas tan hermosa, es que yo sabía por qué estaba enamorado de ti, yo sabía que mi corazón era sólo tuyo, aunque hiciera lo que hiciera y con quién fuera, sabía que mi corazón te pertenecía y siempre fue así. Recuerdo que el cielo estaba por llover, hacía una brisa suave, y hacía que la tarde se hiciera un poco mística.
Pero bueno, llegaste, te sentaste a la par mía, y comenzamos a platicar de nosotros, de todo lo que habíamos pasado en ese tiempo, en fin, pasamos una tarde más que fenomenal, (como que sí sabíamos) era la última vez que estábamos como novios juntos, porque después te iba a perder, nos íbamos a alejar para siempre, pero nadie sabía (me dan ganas de llorar) porque teníamos la plena fe de que lo nuestro iba a ser eterno, volver, volver y... bueno todo tiene fin. Pero no creíamos en eso, el tiempo fue corto para nosotros, nos sobraron miles de motivos para darnos cuenta en dónde estábamos; eran ya las 5 de la tarde, y tenías que irte a la casa, recuerdo que te fui a dejar fuera del parque, y comenzamos un poco a bromear en la despedida, y bueno te di el último beso... ese beso que quedará para siempre en mi mente, porque de ahí no he vuelto a tocar tus labios, porque de ahí no he vuelto a sentir en verdad el amor.
Mi corazón no entendía que esa era la ultima vez, estaba feliz, porque te había visto bien, porque habías actuado bien, creí que habías cambiado, porque la tarde fue todo para darme cuenta que sí me querías, pero, no sé qué putas pasó.
Me hablaste por teléfono en la noche, sólo para hablar conmigo, porque tenías ganas de platicar conmigo, porque te hacía falta... ¿Por qué no hiciste eso antes? ¿Por qué cuando en nuestra relación no habían pasado tantos daños no hiciste eso? Hoy ¿Para qué? Aunque me puse a pensar que nunca es tarde. Estaba feliz.
Estaba terminando mi libro: “La tristeza más triste”, y no quería inspirarme en esos días, porque presentía que te me ibas a ir de nuevo, no sé que tipo de filosofía hubiera puesto, si sólo habían dudas en mi mente, no quería ni siquiera hacerte un poemas más.
Antes de volver con vos, había hecho uno de mis mejores poemas (“Canción para un Recuerdo (2,024)”) ahí trataba de explicar todo lo que me había pasado después de andar contigo, ya en el año 2,024. Es que te quería tanto que me imagine loco...
Hay veces que veo en las paredes tu rostro,
veo lugares donde estabas junto a mí...
todo es tan divertido en el Manicomio
porque estando loco, sigo pensando en ti.

Y bueno, yo me metí de lleno en mis estudios, me esperaba la PAES, la defensa de la Tesis, los exámenes finales... quería darme alas para poder soñar con ser un buen bachiller, más por mis padres, y casi todas las tardes pasaba en el Instituto. Un día de esos corté con Raquel, y bueno sólo andaba contigo; era absurdo creer que las cosas entre nosotros estaban bien, si sabíamos que estaban muy difícil las cosas.
En todo esos días (13/08/99 - 17/08/99) no habíamos hablado ni siquiera un día. Me decían en la casa que me llamabas, y yo te llamaba, pero tampoco estabas, se había desatado un conflicto tremendo, porque nadie sabía en dónde estaba parado. Así que te hablé el miércoles 18 en la tarde, quería darme cuenta hasta dónde me habías extrañado. Te llamé y me colgaste... (me puse a pensar que de nuevo habías hecho la misma mierda de la vez pasada, que te habías vengado y tantas cosas) las cosas no se podían quedar así, así que te volví a llamar, y te dije: - Sos la peor mierda que he conocido – y te colgué. Luego llamaste y me dijiste que por qué te había dicho eso, te pregunté que por qué me habías colgado otra vez, y me dijiste que no servía tu teléfono, ¡Qué barbaridad! Comenzamos a platicar de tantas cosas, me contaste unos problemas que tenías con tu hermano, lo que pensabas y no pensabas hacer, me dijiste todo de tus estudios...
¿Pero lo de nosotros? De eso no había nada que comentar, yo entendí que se había perdido el encanto, que ya no era lo mismo y que nos estábamos haciendo daño como nunca, porque te puse la proposición de darnos un tiempo, de ver qué tanto nos extrañábamos y que si no era así que mejor dejáramos las cosas tal y como estaban... al principio no querías, no querías aceptar quizá perderme o que me habías perdido, y no te niego que yo tampoco, pero no quería ser egoísta, quizá yo era un problema para ti y tu futuro, y por eso, quería mejor verme en otro espacio, muy, pero muy lejos de ti. Las cosas ya no eran igual, vos ya no estabas en la Colonia, ya no te (por lo menos) veía para nada, y yo quizá no hacía nada para dar contigo. Es que ¿Cómo alejarme de mis estudios? Si por pensar en vos, por estar al tanto de vos, había pasado (en mis estudios) unos años terribles (1,997 – 1,998) que estuve en la cúspide de perderlos, ¡Imagínate!
No, ya era tiempo de pensar en mí y en mi vida, por eso fue que al final, decidimos dejar las cosas así. Tú me prometiste que me ibas a buscar al pasar el tiempo (al ver que te hacía falta) que siempre ibas a estar al tanto de mí, y yo no te creí. Por eso esa tarde cuando terminé de hablar contigo (que fueron casi dos horas que estuvimos hablando por teléfono) salí un rato de la casa, para ver un poco lo que estaba a mí alrededor, lo que quedaba de mí alrededor, lo poco que dejaste... y vi que había mucho, que podía vivir sin ti...
Lo de ayer fue muy bonito
y quererte lo mejor...
Aunque estoy tan solito
ya no siento rencor.

Me daban ganas de llorar, de hacer miles de torpezas, pero tenía la fe de que te iba a olvidar, si todo lo que pasa en este mundo, es porque Dios quiere.
Y él te quiso ver alejada de mí, y no fue solo una vez, sino muchas veces había quedado así...
Y no perderé
Sobreviviré;
Voy a luchar contra la verdad
y trataré de ignorar la soledad.

Y sólo quería ver hacia el futuro, tenía que pensar en mi vida, lo demás no me importaba, si de todos modos, el que iba a salir adelante iba a ser yo, no tu amor.
Hasta el fin del mundo te voy a amar...
Hasta que explote el Sol te recordaré...
Hasta el fin de mis días te voy a soñar...
... hasta entonces, te amaré.

Y los días siguieron, y salí muy bien en mis estudios en todo lo mío, habían pasado muchas cosas en ti, todo lo que andabas haciendo y diciendo, tantas cosas.
Cierto día, te hice una carta, fue la ultima carta que escribí para ti, fue la ultima vez que dedique un tiempo lleno para concentrarme plenamente en ti y poder tratar de explicarte lo que me estaba sucediendo, si no te la mandé, fue porque tuve orgullo... la carta decía así:

No creas que lo hago para que nuestra relación llegue a una cúspide generacional, no, al contrario; sabrás que después que terminamos, pasaron muchas cosas, principalmente en tí, aunque fue a mí al que fregó más.
Después que decidimos por igual, los dos terminar, me puse en un plano de quererte olvidar, porque era lo único que me tocaba hacer, no te niego que me dio rabia saber que te dejaba libre, tan libre como el viento..., pero la vida seguía y yo me puse varías metas (Sacarme buena nota en la PAES, salir bien en las notas y pasar la Tesis.)
En aquel tiempo estaba tan metido en mi trabajo de graduación, en el examen de la PAES, que no te imaginas lo que significaba eso para mí, había sido tan dura esa prueba, que me daba tristeza ver en mí interior aquel profundo dolor (Todo lo estaba consiguiendo y sin ti.) Que ese día que nos tocó hacer la PAES, te tenía que ver, y mi ser me pedía que mejor te ignorará aunque fue triste hacerlo, no te lo niego (recuerdo ese día, yo iba saliendo del Instituto cuando de repente ¡BOM! Te vi, estabas tan hermosa como siempre, los pies me temblaban, pero era mejor dejar las cosas así...) después con lo del trabajo de graduación todo estuvo fregado, pasaron tantas cosas, lo de Blanky, lo de Iris, mi soledad... pero gracias a Dios en la defensa del trabajo todo me salió bien, estaba logrando todo sin tu aliento, había llegado a mi primera gran meta, la cual fue nota un 8.5. ¡Qué Felicidad!
Poco a poco pasaron los días, y mi mente en bachillerato ya casi terminaba, era triste ver a tanta filosofía armada de tres años en un gran Instituto Católico. No te pones a imaginar, lo que era dejar a tantas amistades, yo sé que también ha de haber pasado eso en tu "Instituto".
Pero bueno, llegaron los exámenes finales, la seguridad de que iba a pasar el año excelentemente, eso era tan divino y me sentía orgulloso, porque a comparación de los años pasados, esta vez iba a hacer todo diferente. Y así fue, pasé el año escolar tan divinamente, que no dejé ninguna materia, no te imaginas que logro había sido eso, y eso que sin tí.
Ya dejaba atrás a una gran personita (Iris Carolina = Karolyn´s), a quien le hice la vida imposible, en quien busqué un refugió
(c)(r)EDITORIAL SIMPLEMENTE POEMAS 2001.